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Vivaz y afectuoso, el Samoyedo tiene un cuerpo musculoso y robusto. Pecho ancho, costillas arqueadas y miembros musculosos. La cabeza tiene forma de cono y un stop bien marcado. El hocico es redondo y las comisuras de los labios, ligeramente remangadas, forman una característica "sonrisa". Ojos oblicuos y oscuros, orejas erguidas y cola llevada sobre el dorso. Pelaje: áspero, largo y espeso, sin rizos y con un vello lanoso y apretado. Color: blanco, a veces crema.
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Deben ser educados con firmeza y paciencia. Su hermoso pelaje blanco requiere un cuidado intenso, sobre todo en los jóvenes y la época de muda (en caso contrario bastará con cepillarlos una vez a la semana). Si están mojados o sucios deberán recomponerse lo más rápido posible para que el pelo no sufra demasiado. Necesitan grandes espacios para corretear y hacer ejercicio.
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El Samoyedo es inteligente, atento, emprendedor y afectuoso. El espacio le resulta indispensable y necesita hacer mucho ejercicio. Es fuerte y resiste bien los cambios de clima. Es bastante obstinado y arrogante y nunca será del todo obediente por muy buena educación que se le imparta. Responde vivamente a las muestras de afecto. |
Toma su nombre de una antigua tribu nómada siberiana, que lo utilizaba para pastorear los renos, como perro de tiro y como compañero (incluso dormían con ellos en las tiendas). Los primeros samoyedos llegaron a Gran Bretaña hacia 1890, tras las primeras grandes expediciones polares en el Ártico. Robert Scott hizo mucho por dar a conocer la raza, que se especializó en el Spitz blanco sonriente. |
Por su carácter amigable no sirve como perro guardián o de defensa. Buen perro de tiro, guarda o caza y, sobre todo, de compañía. También pueden usarse como perros de trineo en competiciones deportivas. |
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Pros:
- Afectuoso e inteligente.
- Buen perro de familia. |
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